¿QUE SON LAS HEMORRAGIAS Y COMO SE REALIZA SU ATENCIÓN?
Es la ruptura de vasos sanguíneos
(arteriales, venosos o capilares). Se
trata de una situación grave y de urgencia en la que se pierde una cantidad
considerable de sangre de manera rápida, causando estragos en las zonas
afectadas o que incluso puede conducir a la muerte.
Tipos
de hemorragias según la arteria o vaso que afecten:
Hemorragia capilar: Una lesión de los capilares o
pequeños vasos sanguíneos produce una hemorragia lenta a través del tejido.
Hemorragia arterial: Es más
intensa y abundante, pues la sangre circula con cierta fuerza por el torrente
arterial. Su color es rojo intenso porque en esta vía la sangre transporta
mucho oxígeno.
Hemorragia venosa: Es una hemorragia lenta porque la sangre circula con menor
presión por esta vía. Su color es rojo muy oscuro, debido a la falta de oxígeno
en la circulación de retorno.

Hemorragias internas:
La hemorragia interna es
aquella en la que la sangre
no fluye al exterior del cuerpo
por una lesión visible; generalmente se acumula debajo de la piel o en una cavidad orgánica, siendo
este último el caso más grave. Se pueden producir por:
- Traumatismo
o golpes en el tórax
o abdomen
- Heridas por arma blanca o arma de fuego
- Espontáneas, sin causa aparente
- Exteriorizadas por orificios naturales como (Nariz, oidos,
boca, vagina y ano).

Atención:
● Si está consciente,
tranquilizar al lesionado.
● Controlar respiración y pulso
cada 5 minutos.
● Abríguese para mantener su
temperatura corporal.
● Acueste al enfermo en
posición horizontal con las piernas elevadas unos 40 cm salvo que pierda el
conocimiento. En este caso se colocará en la posición lateral de seguridad.
● Trate la causa que lo originó.
● Intentar conseguir lo antes
posible atención especializada.

Hemorragia externa:
Es la salida de la sangre,
ocurrida por heridas abiertas. Por lo tanto, las hemorragias externas, se
presenta por el rompimiento de vasos sanguíneos en la piel. Se pueden producir
por:
- · Traumatismos severos.
- ·
Sangrado nasal.
- ·
Fracturas expuestas.
- ·
Hematomas.
- · Lesiones o heridas abiertas
Atención:
· Lave la herida con agua limpia o solución fisiológica, jabón
líquido al menos por 5 minutos o hasta que la heridas se vea limpia.
Presión directa sobre la
herida utilizando cualquier paño limpio al alcance, o gasas estériles. Esta
presión se debe mantener 10 minutos, haciéndolo directamente sobre el punto
sangrante. Si continúa el sangrado, añadir más gasas sin retirar las anteriores
ni cesar en la compresión (si quitamos los apósitos en contacto con la herida
destruiremos el coágulo que se está formando y aumentaría la hemorragia). Se
pueden sujetar con una venda de gasa, elástica (vendaje compresivo) o con
esparadrapo.
Si la hemorragia se ha
producido en una extremidad (brazo o pierna) debe combinarse la presión con la
elevación del miembro afectado por encima del nivel del corazón, con el objeto
de reducir la presión con que la sangre llega a la herida. Si al intentar hacerlo
la víctima nota dolor importante, no continuaremos la elevación (puede haber
fractura). Si no remite la hemorragia podremos hacer vendaje compresivo
mientras esperamos a que lleguen los servicios de emergencia.
· Consiste en localizar la arteria principal que irriga la
extremidad afectada en la raíz de esta y comprimir sobre ella con la palma de
la mano o con el puño contra el hueso (se puede colocar entre media una
compresa o apósito que permita comprimir disminuyendo el dolor sobre la zona).
Con esto se consigue una reducción importante del aporte de sangre a esa zona,
pero sin interrumpir el retorno venoso.
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